Yo Soy Durán: El Niño de Oro de Panamá

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Esta semana voy a escribir sobre Panamá, centrándome específicamente en los héroes de la Ciudad de Panamá. Aprender sobre la construcción del Canal de Panamá es extremadamente interesante. ¡Recomiendo encarecidamente investigar esto!

Sinopsis

Yo Soy Durán (2019) cuenta la historia de Roberto Durán, el boxeador más exitoso de Panamá. El documental repasa los altibajos de su carrera y las formas en que su imagen se fue envolviendo en la política de la nación.

De Torrijos a Noriega: La Historia de Panamá en el Siglo XX

Los Disturbios de Panamá (1964)

Desde la creación del Canal de Panamá, siempre ha habido tensiones entre los ciudadanos de la Zona del Canal estadounidense y los panameños de los alrededores, pero tras la muerte de Kennedy, las tensiones aumentaron. El gobernador de la Zona del Canal, Robert J Fleming Jr. emitió una moratoria que prohibía ondear la bandera estadounidense o panameña en la zona. Indignados, un gran número de ciudadanos de la Zona izaron banderas estadounidenses en desafío a las panameñas. El 9 de enero de 1964, un grupo de estudiantes de la Universidad de Panamá entró pacíficamente en la Zona decidido a ondear su bandera. Se produjo un motín,la policía estadounidense abrió fuego y varios estudiantes fueron abatidos. Los enfrentamientos continuaron durante días y 28 personas murieron. Los disturbios unificaron a la diversa población panameña contra el dominio estadounidense. La Guardia Nacional panameña, que había sido periférica en la política, se involucró mucho más. En marzo de 1969, Omar Torrijos ascendió al rango de general de brigada y asumió los poderes dictatoriales. Torrijos se formó en la Escuela de las Américas del ejército estadounidense en la zona del Canal que se hizo famosa tristemente por utilizar manuales de entrenamiento que preconizaban la ejecución, la tortura y el chantaje. Incluso fue reclutado como espía de medio tiempo para la CIA, una relación que duró hasta el inicio de su dictadura. En aquel momento hizo saber que “no quiero entrar a la historia; quiero entrar a la Zona del Canal”. 

Omar Torrijos

Por ello, se ganó el apoyo de muchos panameños. Los programas sociales crecieron más de un 700%, con resultados impresionantes: la mortalidad infantil se redujó en un 40%, el número de escuelas públicas aumentó un 50%, la alfabetización se incrementó en un 20% y la seguridad social se amplió hasta cubrir al 60% de la población, frente al 12% anterior a su gobierno. Torrijos también cooptó el trabajo, haciendo obligatoria la afiliación a los sindicatos y creando un banco de los trabajadores para proporcionar préstamos con intereses bajos y ajustados a los ingresos. Pero su reforma más importante fue la expansión del comercio y del sector bancario. Una ley de 1970 establecía que los fondos prestados en el extranjero podían ser prestados a prestatarios extranjeros sin ser tasados por Panamá. Lamentablemente, para mantener estos programas, el gobierno siguió pidiendo dinero prestado.

Para mejorar la capacidad de vigilancia del régimen, Torrijos nombró a Manuel Noriega jefe del G2, la agencia de inteligencia militar de Panamá. Torrijos se refería a menudo a Noriega como “mi gángster”. Fue en esta época cuando Torrijos comenzó a renegociar los tratados para el canal en 1971. El Canal de Panamá fue uno de los pocos temas que galvanizó a los líderes latinoamericanos, normalmente centrados en el ámbito nacional, contra los Estados Unidos. El tratado se firmó finalmente en 1977, aunque Torrijos no estaba completamente satisfecho con él. 

En concreto, el tratado exigía que el número de panameños cualificados que pudieran trabajar en el canal aumentariía de forma constante gracias a la formación financiada por los Estados Unidos y que se garantizara el derecho de los empleados a afiliarse a sindicatos y a participar en la negociación colectiva. También garantizó la neutralidad del canal y el derecho de ambos países a defenderlo. Desgraciadamente, con el canal que pasaría a ser de Panamá a finales de 1999, y la economía panameña al borde del colapso, Torrijos fue perdiendo popularidad.

Manuel Noriega

Torrijos comenzó a ayudar a los Sandinistas y se convirtió en foco de las críticas de Reagan también. En 1981, murió en un accidente de avión que muchos creen fue un asesinato y su gángster, Noriega se convirtió en el líder de Panamá. Noriega era un informante de la CIA. Aunque fue retirado temporalmente de la nómina de la CIA durante la administración de Jimmy Carter, Noriega fue reincorporado a principios de los 80 por Reagan e incluso recibió un aumento de 200.000 dólares anuales. En lugar de la severa figura paterna de Torrijos, Noriega era más bien un matón callejero y las peticiones de cambio de Panamá fueron sofocadas por su nueva fuerza policial apodada los Doberman. 

La Invasión Estadounidense de Panamá

Bajo la dirección de Noriega, el dinero del escándalo Irán-Contra se blanqueó a través de los bancos de Panamá y el Cártel de Medellín encontró un refugio seguro. Pero fue el incidente de Spadafora lo que cambió todo. Hugo Spadafora era un panameño que vivía en Costa Rica y desaprobaba a Noriega. Cuando Spadafora se enteró del tráfico de drogas de Noriega en 1985, denunció públicamente a Noriega y planeó regresar a Panamá para liderar una protesta contra él. Al entrar en el país, fue detenido por un agente del G2. Fue torturado y finalmente decapitado. Con este incidente, la mayoría de los panameños se volvieron contra Noriega. Los Estados Unidos comenzaron a distanciarse de Noriega y empezaron a salir a la luz las historias de su participación en el tráfico de drogas. Los conservadores estadounidenses incluso empezaron a decir que Panamá era demasiado inestable para hacerse cargo del canal. Los EEUU cortaron la ayuda a Panamá y en diciembre de 1988, Bush declaró inequívocamente que “Noriega debe irse”. Los EE.UU. invadieron el 20 de diciembre de 1989 con 24.000 soldados en su mayor operación militar desde la guerra de Vietnam. En la invasión subsiguiente murieron 3.000 personas y 20.000 panameños perdieron sus hogares. Noriega fue condenado a la cárcel en los Estados Unidos por narcotráfico y posteriormente acusado en Panamá por el asesinato de Hugo Spadafora.

Durán Bajo Torrijos

Yo Soy Durán

Este documental se divide fácilmente en dos partes: Durán formado por Torrijos y Durán formado por Noriega. Pero es fácil decir que Durán se identifica mucho más con Torrijos. En el documental, Durán detalla que estuvieron conectados desde muy temprano, cuando Torrijos lo contrató para llevar a su hijo al gimnasio de boxeo local. Desde entonces, Durán siempre sentía un gran cariño por este dirigente panameño. Su imagen estaba muy marcada por la manera en que Torrijos quería que el mundo viera a Panamá. En aquella época, era imprescindible que cada panameño hiciera su parte y demostrará al mundo que merecía la soberanía. El documental muestra cómo la propia lucha de Durán estaba interconectada con esta lucha por la independencia. Cuando Durán eligió pelear con el favorito del boxeo de los Estados Unidos, Sugar Ray Leonard, estaba dando un puñetazo al imperialismo estadounidense, y por eso su regreso a Panamá estaba marcado por un desfile. Quizá Torrijos consiguió el canal para Panamá, pero Durán les consiguió el respeto por sí mismos. Sus “manos de piedra” afirmaron el poder de Panamá del mismo modo que lo hicieron las astutas habilidades diplomáticas y militares de Torrijos. Su serie de golpes casi podría compensar por las innecesarias muertes panameñas a manos de los Estados Unidos. Para los panameños, él era un Dios en el que también podían verse a sí mismos, de forma no muy diferente a cómo veían a Torrijos.

Durán Bajo Noriega

Yo Soy Durán

Desgraciadamente, después de vivir como un Dios, Durán estaba destinado a una caída espectacular. Justo antes de la muerte de Torrijos, Durán señaló el fin del orgullo panameño. En una revancha con Sugar Ray Leonard para la que Durán estaba mal preparado, se rindió y pronunció las palabras más infames: “No más”. Con esa frase, Panamá había perdido a un héroe y un año después perdería a un presidente. Algunos de los temas de la película plantean que Noriega y Durán están en realidad estrechamente relacionados. Los dos son niños mestizos pobres que crecieron con dureza. Tal vez el momento del “No más” fue el de ceder a esa parte de su persona. Le expuso al mismo nivel de ira que se lanzó contra Noriega y lo dejó con una elección. ¿Seguirá por el camino de Noriega o seguirá con sus raíces de Torrijos? Ese es el verdadero drama del documental. En lugar de convertirse en una marioneta de Noriega, se queda con el pueblo. Para ponerse en forma, Durán se entrena en la prisión de Coiba, la misma que albergó a los disidentes de Noriega. Estos disidentes se convierten en parte de su proceso de reconstrucción que llega a su punto álgido con un combate espectacular contra Davey Moore, el favorito del momento. Entre los puñetazos de Durán se intercalan imágenes de la invasión estadounidense y de la caída de Noriega. La victoria de Durán no unió al pueblo con su presidente sino contra su presidente. Sus puñetazos a Moore no eran contra el imperialismo estadounidense sino contra el propio Noriega. El documental deja claro que, independientemente de a quién apuntan sus puños, llevan consigo la fuerza y el amor del pueblo panameño.

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