La Revolución de la Inclusión en De Cierta Manera

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Esta semana me centraré en Cuba y en cómo ha cambiado la revolución desde sus inicios. A diferencia del último país que hice, estoy íntimamente familiarizada con Cuba. Estudié allí y he hecho muchos trabajos de investigación sobre la cultura y la historia cubanas. Aún así, esta semana siento que he aprendido mucho gracias a la perspectiva única de cada una de estas películas.

Sinopsis

De Cierta Manera (1974) es medio documental y medio narrativo. Cuenta la historia de una profesora afro-latina de piel clara, Yolanda, quien va a trabajar en los barrios marginales recién rehabilitados de La Habana y conoce y se enamora de Mario, un conductor de autobús machista. Su historia sirve para mostrar cómo las viejas desigualdades del pasado cubano entran en conflicto con las nuevas ideas de la revolución.

Los Primeros Años de la Revolución Cubana

Arte de la Revolución Cubana

En 1959, Cuba sorprendió al mundo cuando un grupo de guerrilleros derrocó al dictador Fulgencio Batista y adoptó el comunismo. Antes de la revolución, Cuba era extremadamente dependiente del dinero de los Estados Unidos y existían desigualdades extremas entre la clase media y las comunidades marginadas. La revolución intentaba deshacerse de la influencia estadounidense, redistribuir la riqueza y reducir las desigualdades entre la ciudad y el campo. Para combatir esto, movilizaron a 250.000 cubanos urbanos para luchar contra el analfabetismo en las zonas rurales en 1961. Incluso durante los años 70, los estudiantes urbanos fueron obligados a ir al campo para entender la lucha de los campesinos cubanos. También se mejoraron los servicios sanitarios en el campo con la primera campaña de vacunación del gobierno en 1961. Los años 70 trajeron una perspectiva diferente de la revolución. La cosecha de azúcar de 1970 fue exitosa en mostrar que el país entero era capaz de trabajar para un objetivo común, pero no logró su objetivo de 10 millones de toneladas, ya que sólo alcanzó 8,5 millones. En los años 70 se produjo un retroceso del socialismo y abandonaron la visión utópica de la revolución. Se volvieron más dependientes de la ayuda soviética, especialmente para mecanizar su proceso azucarero. 

Revolucionarias Cubanas

A lo largo de este periodo, muchos ciudadanos se preguntaban cómo esta revolución iba a combatir el racismo y el sexismo que siempre habían asolado Cuba. Aunque el gobierno cubano no presentó su revolución como una revolución racial, muchos afroamericanos la consideraron como un ataque directo a la supremacía blanca. La Pantera Negra, Bill Brent, llegó a secuestrar un avión con destino a Cuba tras verse involucrado en un tiroteo con la policía.

Desgraciadamente, no fue recibido con entusiasmo. Se le miró con recelo y se le encarceló. Más tarde se integró en la sociedad, pero este incidente demostró lo recelosa que era Cuba con el nacionalismo negro. Hasta el día de hoy, los afro-cubanos son encarcelados en mayor proporción y generalmente son menos estables económicamente, pero aún así fueron ayudados desproporcionadamente por el progreso de la revolución. Cuba prohibió las formas de exclusión racial públicas y privadas, y el nuevo acceso a los puestos de trabajo y a las universidades resultó indispensable. Las mujeres en Cuba corrieron una suerte similar. Se prohibió la discriminación por razón de sexo y el Plan Jaba de 1971 permitió que los hogares en los que los adultos trabajaban, pudieran dejar una bolsa en la tienda antes de ir a trabajar y recogerla llena de sus compras. Estas leyes ayudaron, pero el feminismo seguía siendo considerado una importación burguesa y no era aceptado. El machismo también seguía vivo, lo que se reflejaba en la idea del hombre nuevo del Che Guevara y en la continua discriminación de los homosexuales.

Contradiciendo la Revolución

Sara Gómez

La directora, Sara Gómez, es una figura muy singular en la historia del cine cubano. Nació en una familia negra de clase media y fue criada por su abuela y cuatro tías. Se convirtió en la primera mujer directora aceptada como miembro del ICAIC, el instituto de cine de Cuba, y la única negra. Antes de realizar su primer largometraje, dirigió muchos documentales sobre la vida cotidiana de los afro-cubanos cuando otros artistas como Walterio Carbonell eran acusados de fomentar el poder negro. Desgraciadamente, no viviría para ver De Cierta Manera finalizada, ya que falleció de un ataque de asma mientras editaba la película a la edad de 31 años.

Aunque no es tan conocida como otras películas cubanas de la época, De Cierta Manera muestra cuánto trabajo hay que hacer para que la cultura refleje la ley. Yolanda, la nueva maestra del barrio marginal, cree de todo corazón en la revolución, pero muchas veces le falta simpatía por sus alumnos y sus padres. A menudo les grita y en una confrontación con una madre negra que tiene muchos hijos, un trabajo y ningún padre en el panorama, Yolanda sigue diciéndole que tiene que disciplinar a su hijo mejor porque es su trabajo. No parece comprender realmente lo difícil que es la situación de esta mujer. Sus amigas también muestran sus prejuicios con respecto a su novio Mario, diciendo que están a favor de la revolución, pero que él viene de otra clase de personas. El propio Mario tampoco cuestiona el sexismo inherente a su fe abakuá y está muy interesado en ser percibido como un hombre macho. Según el gobierno, todos estos problemas deberían haberse solucionado con la aplicación de nuevas leyes y reglamentos, pero Gómez demuestra que la cultura aún no se ha adaptado a las necesidades del gobierno.

De Cierta Manera

La Creación de una Estructura Eficaz

Gómez estructura su película como un híbrido de documental y narrativa. Esta estructura permite a Gómez respaldar su opinión. Al mezclar la ficción con personas reales, demuestra que sus afirmaciones sobre la sociedad cubana se basan en la realidad. Esto entra en juego a lo largo de la película, pero especialmente en la última escena. La película comienza con Mario peleando con su compañero de trabajo Humberto, que miente diciendo que sus ausencias en el trabajo se deben a que ha tenido que cuidar a su madre enferma. Mario sabe que en realidad estaba pasando tiempo con su novia y finalmente rompe su sagrado código de hombres. El resto de la película retrocede en el tiempo para explicar qué ha llevado a Mario a ese punto. Vemos que a lo largo de la película, Mario ha estado en guerra con su identidad privada y pública. Quiere ser un buen novio para Yolanda, pero no quiere ser visto como una persona afeminada. Mario finalmente gana esa guerra entre lo privado y lo público no cuando se enfrenta a Humberto, sino cuando se encuentra con Yolanda después. La escena no tiene audio, así que sólo podemos imaginar lo que le dice a ella. En el momento en que sus figuras se desvanecen, Gómez corta a un plano de una bola de demolición que destruye un edificio en los barrios marginales para dar paso a las nuevas construcciones de la revolución. Esto indica que Mario va a poder crecer en su relación con Yolanda y que la revolución cultural está muy presente. De Cierta Manera invita a la gente de Cuba a no ser complaciente y a seguir revolucionándose a sí misma y a sus relaciones con este esfuerzo experimental e inspirador.

De Cierta Manera

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