Río Escondido: Mirando Más Allá de la Revolución

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Sinopsis

Río Escondido (1948) cuenta la historia de Rosaura Salazar, una joven maestra con una enfermedad cardíaca, que es convocada por el Presidente para viajar al pueblo olvidado, Río Escondido, y educar a sus habitantes. Una vez que llega, tiene que luchar contra el terrateniente diabólico, Don Regino, que ha transformado el pueblo en su propia propiedad. Al final, Rosaura se ve obligada a matarlo y posteriormente sufre un infarto. Muere poco después de recibir una carta del presidente agradeciéndole sus servicios.

Miguel Alemán Valdés

La última película de Emilio Fernández de la que hablé, María Candelaria, estuvo marcada por el presidente de México de la época, Manuel Ávila Camacho. Su administración completó la transición del liderazgo militar al civil, terminó con el anticlericalismo agresivo, revirtió el empuje de la educación socialista y restableció una relación cooperativa con los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. María Candelaria es una película que venera a las figuras clericales y compara los valores socialistas con la justicia popular. Cuando se estrenó Río Escondido, México tenía un nuevo presidente: Miguel Alemán Valdés.

Era el primer civil que ocupaba la presidencia durante un mandato completo después de una serie de generales revolucionarios. Su administración es recordada por los jóvenes políticos universitarios nombrados en su gabinete; por la corrupción en los altos cargos; por el énfasis en la industrialización apoyada por el Estado; por la reforma del partido controlado por el gobierno, el Partido Revolucionario Institucional (PRI); por la disminución del número de militares en cargos políticos; por las incorporaciones a la Universidad Nacional; y por el aumento de los vínculos entre los políticos y las élites empresariales. Siendo así, esta película mira más allá de la Revolución Mexicana. 

Declara que el pueblo mexicano debe mirar hacia otros líderes menos divisivos que Pancho Villa o Emiliano Zapata. Tenemos que mirar hacia el futuro y encontrar la paz en la reforma, no en la revolución. Esta necesidad se prefigura al principio de la película, cuando Rosaura se dirige al despacho del Presidente. Varios objetos del palacio presidencial le hablan, entre ellos el mural La Historia de México de Diego Rivera, y finalmente dos cuadros en el Salón de Embajadores, uno de Benito Juárez y otro de Miguel Hidalgo, con una voz autoritaria en off. Frente a México de hoy y mañana, la tercera parte del mural tripartito de Rivera, la voz omnisciente interpreta la narrativa del mural sobre la lucha de clases y la represión del Estado. 

Rio Escondido

Cuando Rosaura entra en el Salón de Embajadores, la voz en off continúa, “Si este es Juarez, aquel pastorcito indio y más tarde presidente que luchó contra los invasores y se enfrentó a Europa y que consagró su vida al servicio del pueblo. Y este [Comienza a sonar el himno nacional de México] es Hidalgo, el cura anciano que rompió cadenas y tocó campanas y que dio a su pueblo su primera bandera.” En toda la historia de México representada en estas obras, la revolución es minimizada y son estos dos hombres, Juárez e Hidalgo, los que se destacan.  Luego, cuando se reúne con el presidente, él reitera la importancia de arreglar los problemas de México, sin importar el partido. Esto es una indirecta al sectarismo divisivo de la era revolucionaria y un alegato para que comience una nueva. Rosaura forma parte de una nueva generación de educadores bajo la filosofía de Alemán. Sólo un año antes del estreno de la película, el artículo 3 de la Constitución había sido modificado, pasando de decir que la educación pública debería ser “socialista y excluir cualquier doctrina religiosa”, a decir que “tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, y fomentará en él el amor a la patria, y la conciencia de la solidaridad internacional”. Esto es exactamente lo que hace Rosaura.

Al llegar al pueblo se distingue de otros líderes o educadores del pasado. Allí declara que más que la violencia y el miedo que conviven con estos aldeanos, es la ignorancia la que constituye su peor peligro. Esta ignorancia no debe ser combatida con una revolución sangrienta sino con una educación lenta y eficaz. Este intento no violento es difícil de mantener cuando se enfrenta al terrateniente malvado, Don Regino, que afirma que “aquí no hay más presidente que yo”. En otras palabras, las reformas de Alemán no tienen cabida en Río Escondido. Sus palabras parecen casi preparar un enfrentamiento tipo Wild West, pero eso no ocurre. Rosaura no quiere violencia. En un acto de karma tras negarse a quemar la casa de una mujer fallecida por viruela porque no quiere perder propiedades, Don Regino se contagia y el médico, amigo de Rosaura, decide tratarlo teniendo en cuenta dos condiciones. Debe reabrir la escuela del pueblo y ayudar a todos a vacunarse. Don Regino no tiene más remedio que acceder, pero la violencia no termina ahí.

Rio Escondido

Los matones de Don Regino utilizan la fuerza violenta para acorralar a los aldeanos indígenas para su vacunación. Sin embargo, Rosaura logra detener la violencia al solicitar la ayuda de un Cura bastante despistado para acorralarlos pacíficamente con el sonido de las campanas de la Iglesia. Muy pronto, todo parece estar bien en Río Escondido. El pueblo se vacuna y la escuela empieza a funcionar correctamente bajo la mirada vigilante y benévola de Rosaura. Incluso les enseña a los niños la historia de Benito Juárez, un hombre indígena, no muy diferente a ellos, que recibió su primera educación a los 12 años y llegó a cambiar el país. A estas alturas, incluso Don Regino parece cambiado y agradable, pero todo es una fachada. En realidad, Don Regino está enamorado de Rosaura y ve la oportunidad de poseer otra propiedad haciéndola su amante. Cuando le informa de sus planes, ella se disgusta, pero sigue creyendo que puede invocar la educación como acto de venganza contra él.

Cuando él se presenta en la escuela, ella hace un discurso apasionado y corporativista contra él. Declara, “Desgraciadamente este señor que es el presidente municipal de Río Escondido, como tantas otras autoridades de México, no se preocupa más que de satisfacer sus más mezquinas ambiciones y sus más bestiales instintos… Su hora ha terminado porque tenemos al frente del gobierno de México un presidente que está resuelto para que su pueblo se regenere, un presidente que aspira a acabar con el terror implantado por gente como esta [Señalando a Don Regino] y que quiere que los Mexicanos lo ayudemos a hacer una patria tan grande y limpia, que sea el orgullo y sacramento de todos.” Estas palabras duelen, pero no lo suficiente. Don Regino corta el servicio de agua y mata al hijo adoptivo de Rosaura cuando intenta robarla. Fernández se pregunta si una reforma de buen espíritu puede matar a un tirano. Al final, no es suficiente, pero Fernández también deja claro que no habrá más violencia.

Rio Escondido

Cuando Don Regino va a la casa de Rosaura e intenta violarla, ella toma una pistola que le había dejado su amigo médico y le dispara. Los indígenas del pueblo, al oír sus gritos, corren a su casa donde encuentran a los matones de Don Regino y los matan rápidamente. En la excitación y el terror del momento, Rosaura sufre un infarto mortal. Aunque Rosaura se deshizo del mal en el pueblo y lo hizo por las razones correctas y como último recurso, todavía tiene que morir. Su sacrificio abre la puerta para que el sueño de Alemán de un nuevo México se haga realidad. Muere en el momento en que recibe una carta del presidente agradeciéndole su servicio. Rosaura ha matado a la bestia y a sí misma para que esa violencia sea sólo un recuerdo lejano, no algo que perdure y afecte la vida de los demás.

Una mejora importante con respecto a María Candelaria es la humanización de los indígenas y el hecho de que no se vean obligados a sacrificarse también. Aunque una multitud de indígenas se reúne para asesinar a personas que creen que les han deshonrado, de forma similar a María Candelaria, sus razones son mucho más comprensibles. Los matones de Don Regino les han golpeado toda la vida y aunque Rosaura tiene que morir por su acto violento pero razonable, ellos no lo hacen. Rosaura se apuntó a este tipo de sacrificio, ellos no y por eso pueden vivir. Incluso pueden prosperar sabiendo que hombres como ellos, Benito Juárez, han sido capaces de levantarse y cambiar el mundo. Rosaura, como Cristo, ha lavado sus pecados para que puedan vivir libremente con el conocimiento de que el cambio es posible.

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