El Faro del Sur y la Sororidad

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Sinopsis

El Faro del Sur (1998) comienza cuando dos hermanas: Meme, veinteañera, y su hermana Aneta, mucho más joven, sobreviven a un accidente de auto que les quita la vida a su hermano menor y a sus dos padres. Meme, que se queda renga, debe hacerse cargo de su hermana e intentar salir adelante a pesar de la tragedia que comparten.

Aunque Argentina ha sido durante mucho tiempo un centro de arte y cultura, con su capital considerada el «París de Latinoamérica», los constantes cambios políticos y la inestabilidad económica del país siempre han provocado una gran emigración, sobre todo a Uruguay, su país vecino. Aunque suele ser considerado como el hermano pequeño de su vecino mucho más grande, muchas ciudades uruguayas, como Montevideo y Punta del Este, siempre han recibido un gran número de argentinos que van allí de vacaciones o a pasar largas temporadas. Gracias a la estabilidad general de Uruguay y a sus playas de arena, suele ser una buena alternativa para los argentinos que buscan paz y tranquilidad. Irónicamente, en El Faro del Sur, de Eduardo Mignogna, los desplazamientos constantes de las hermanas argentinas Meme y Aneta entre distintas ciudades uruguayas y argentinas dan lugar a una historia de madurez llena de esperanza pero caótica.

El Faro del Sur

Las dos hermanas están marcadas por su condición de extranjeras y por sus propias tragedias personales, en particular la hija mayor: Carmela, o «Meme». Como la familia había vivido en España la mayor parte de sus años de formación, es la única que tiene acento español y el accidente le ha dejado la única malformación física: una pierna malherida y cicatrizada. Mientras que Meme está plagada de varios atributos físicos que la marcan claramente como alguien que no pertenece, Aneta sobrevivió al accidente relativamente ilesa. No está plagada de la cantidad de recuerdos que tiene Meme y, por lo tanto, puede mirar al futuro y no estar atada por el pasado. Mientras una vive sin memoria y la otra vive con demasiada, Eduardo Mignogna crea una relación entre dos hermanas que no podrían separarse aunque lo intentaran.

La última película de Mignogna, Sol de Otoño, fue una película pequeña e íntima, con pocas localizaciones y personajes, que se convirtió en un éxito masivo. Su siguiente película, El Faro del Sur, resultó ser mucho más ambiciosa, con más personajes y localizaciones, aunque su núcleo seguía siendo una sencilla historia familiar. Durante esta época, Mignogna también habló mucho de su decepción con el cine argentino. En una entrevista afirmó que el cine argentino «no tiene arreglo. A veces veo un maltrato fuerte hacia películas argentinas, hay críticos que las destruyen. Y a veces salen bien y otras, mal. Pero no está mal decir que salió mal. Lo malo es ensañarse. Y, en este sentido, odio las calificaciones de las estrellitas». En cierto modo, El Faro parece la película de un director que busca no sólo agradar a su público nacional, sino también al europeo. Con una historia transnacional y una actriz europea en el papel protagonista, este melodrama moderno no se sitúa dentro de una comunidad argentina única como la comunidad judía de Sol de Otoño. Es lo más amplio y universal posible.

Aun así, algunos aspectos de este melodrama no pueden ser separados de la época y el lugar de donde surgieron. El núcleo de esta historia trata de la sororidad, algo con lo que la gente de cualquier país puede identificarse, pero también trata de la memoria. La memoria no es, de ninguna manera, un atributo particular de Argentina, pero fue un importante tema de debate en un momento en que los supervivientes de la violencia de la dictadura militar de la década pasada se manifestaban, y el gobierno de Carlos Menem buscaba la amnistía para los culpables. Meme y Aneta tienen que enfrentarse a su propia violencia familiar. ¿Es peor no poder olvidar nunca a los seres queridos que fueron arrebatados de forma tan abrupta o es peor sentir que tu pasado es un recuerdo borroso que te robaron sin tu consentimiento? 

El Faro del Sur

Mientras las chicas se mudan constantemente, lo único que conservan con ellas es un álbum familiar preciado. Para Ane, es una especie de muleta que la ayuda a sentirse conectada, pero que también la lleva a la obsesión. A veces, a Meme le resulta difícil separarla de él para poder ir a la escuela. La incertidumbre de Ane sobre su pasado también la lleva a tener pesadillas, que sólo Meme puede aliviar. Mientras tanto, la lesión de Meme la incapacita para seguir adelante. Muchos de los hombres de los que se enamora son incapaces de aceptarla en su totalidad y su propia incapacidad para olvidar y perdonar le impide abrirse. Incluso sus relaciones posteriores al accidente tienen conexiones con el pasado. Durante su estancia en Montevideo, se hace amiga íntima de Dolores, interpretada por Norma Aleandro, que era amiga íntima de su madre. Sin embargo, el día en que fallece, Meme se lamenta de que haya sido el sol que se apagó de repente. 

Su momento más feliz es breve y gira en torno a su relación con Andy (Ricardo Darín), un hombre que no tiene nada que ver con su pasado. Él lleva a Meme y a Ane a vivir a una casita junto a El Faro de José Ignacio, en una pequeña comunidad a las afueras de Punta del Este. Esto termina abruptamente cuando Andy ya no puede aguantar estar con ella y abandona la casa. Este es el principio del fin de Meme, cuya salud no deja de deteriorarse tras este incidente. Se ve atada para siempre por sus heridas personales y físicas, pero su único punto de esperanza pasa a ser su hermana menor Ane. Sus luchas personales tienen una cura más fácil: visitar por fin la tumba de sus padres. Este cierre abre una puerta al futuro que Meme no puede atravesar. Aquí es donde brilla la película. Con la ayuda de la mujer de Eduardo Mignogna, Graciela Aguirre, los diálogos entre las hermanas parecen muy auténticos, desde insultos infantiles hasta juegos tiernos de «te quiero más».  

El Faro del Sur

Su amor es apasionado y fuerte, pero no puede durar. Cuando Meme finalmente sucumbe a su enfermedad, deja una nota en la que dice que por fin puede irse porque sabe que Ane estará bien. Su trabajo está hecho. Posteriormente, Ane crema a Meme y esparce sus cenizas en el océano, el mismo océano que su madre amaba tanto. Mignogna termina su película con una imagen de las chicas en El Faro de José Ignacio mientras suena de fondo «Aquellas Pequeñas Cosas» de Joan Manuel Serrat. La canción detalla cómo el amor y las relaciones pueden morir, pero los pequeños detalles y recuerdos vivirán para siempre, permitiéndonos el privilegio de reír y llorar por las personas que nos han marcado.

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